miércoles, 25 de noviembre de 2009

Rapid 7 - 1 Hospitalet Bellsport

Esta vez empezamos la casa por los cimientos, la defensa, y no por el tejado, el ataque. Y gracias a ello, conseguimos mantener nuestra ansiedad a raya y poder atacar con la calma de saber que el marcador no juega en tu contra. Ni por los casilleros de goles encajados y marcados, ni por el descender paulatino del crono, ya que en un partido a reloj parado, el gol es cuestión de tiempo (valga la redundancia).

Creo sinceramente que hicimos una gran primera parte a nivel defensivo. No porque saliésemos a defender, si no porque no tuvimos prisa en recuperar el balón, lo cual da menos opciones para el 1x1 o para la apertura de espacios.

Quiero decir a favor de Hospitalet, que su propuesta de fútbol no es poca, tienen ciertas aptitudes en la circulación, sobre todo a la hora de cortar, tanto por banda como para quedar entre líneas (almenos hubo un atisvo al principio que se diluyó en la segunda parte), pero su defensa se aligeró con el transcurso del partido.

Conseguimos avanzarnos en el marcador con un gol en contraataque y segundo palo, algo que llevamos unas semanas trabajando y que parece dar algo de resultado. Pero encajamos un gol de colista (que en ese momento éramos), el típico gol por acumulación de fallos e inexperiencia, además, en un momento clave. Encajamos el gol a falta de 30s para el descanso. De falta directa por moverse la barrera, y tras una falta al borde del área en una contra (al saque de un córner) donde el jugador que comete la falta persigue al oponente hombro con hombro desde medio campo, y teniendo una acumulación de tan solo 2 faltas.

Fue un golpe duro, que intentamos asimilar en la media parte, pero que nos costó mucho, tanto que yo salí del vestuario pensando que no había sido capaz de transmitir confianza ni voluntad de victoria al grupo. Muy a mi pesar, mi discurso me pareció un fiasco. Y aún a pesar de mi torpeza, el equipo logró adelantarse tras un par de ocasiones y un rechaze en el segundo palo al poco de comenzar la reanudación. Y sabiendo (como sabían) que trabajando como lo habíamos hecho en la primera parte era más que probable que nos llevásemos el partido se multiplicaron anímicamente.

De ahí hasta el final, los espacios que se crearon y las ganas de gol y de disfrutar que acumulaban los jugadores hicieron el resto.

Primera victoria contra un rival directo que nos permitió salir del pozo (y del descenso) y sacarnos un peso de encima y una sonrisa de dentro.

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